Què podem treure de la pandèmia?

I a la propera crisi, què? 16 les idees pràctiques per a la transformació social

Artículo coescrito con Ana Martínez y publicado en El Diari de la Sanitat y Catalunya Plural el 20 mayo 2020

Cuando empezamos esta serie de artículos, en realidad pretendía ser uno sólo. Pero nos surgieron tantos temas, que tuvimos que dividir el texto por no matar de aburrimiento o todavía peor, que nadie nos leyera. En este último capítulo, exponemos 16 ideas prácticas para la transformación social.

La lucha para la transformación social ha sido el eje transversal de nuestras vidas y nuestra amistad, y también lo ha sido la micropolítica. ¡Qué palabrota acabamos de usar! Si habéis entrado al enlace, habréis leído la definición, pero si pulsáis este enlace, se descarga gratuitamente un libro donde se explica mucho mejor. Micropolítica es, precisamente, lo que hacen las compañeras de Traficantes de sueños cuando, desde su editorial, publican y ofrecen libros para la transformación social de manera gratuita o a muy bajo coste. Micropolítica son las pequeñas acciones que forman parte de nuestra vida cotidiana y que tienen la potencialidad de cambiar nuestra sociedad si las hacemos de manera grupal. Si las hacemos en manada.

  1. Decrecimiento del consumo. Estos días, el consumo de la mayoría de las familias se ha centrado en lo más básico: alimentos y poca cosa más. Y a pesar de que esto no es exactamente decrecimiento, sí que se puede considerar un inicio. Cuando estén al alcance todas las tiendas, nos podemos preguntar: ¿realmente lo necesito? ¿Puedo reciclar algo que tengo en casa? O incluso,¿es posible hacer un intercambio con alguna amiga, familiar o vecina? A menor consumo, menos residuos, más reciclaje y reutilización, más ahorro y también más ecología.
  2. Consumir productos de temporada, de proximidad y potenciar el autoabastecimiento en aquello que podamos. Nuestra huella ecológica será mucho menor si fomentamos el comercio de proximidad por delante de la importación, los centros comerciales o las grandes superficies y cadenas. Autoabastecerse mediante huertos individuales, comunitarios, rurales o urbanos nos proporciona productos de calidad y de temporada, a la vez que podemos reforzar las redes vecinales de intercambio de estos productos.
  3. Afiliarse a un sindicato que no dependa de las subvenciones públicas y ser partícipe de él. En la Mesa de Diálogo Social se reúnen Gobierno, Patronales – que representan los empresarios- y Sindicatos – que representan a los Trabajadores-. Aquí se deciden: pensiones, reformas laborales, incrementos salariales y también las medidas extraordinarias como las tomadas ahora durante pandemia. Cambiar las mayorías sindicales es imprescindible.
  4. Hacer política directa y participar de ella. Votemos o no, la participación política es clave para la transformación social: Protestar por los recortes, reclamar derechos laborales y sociales, participar en los colectivos, entidades o asociaciones de nuestros pueblos o barrios y luchar con nuestras vecinas.
  5. Poner quejas formales en los servicios públicos si consideramos haber recibido un mal servicio o una larga espera. Es imprescindible que nos escuchen y si no hay quejas, los directivos de las instituciones consideran que todo se desarrolla a la perfección y se lavan las manos. Creemos que no llegan en ninguna parte pero, ¿y si reciben centenares?
  6. Afiliarse o participar del sindicato de arrendatarios. La lucha para la regularización de los alquileres ya ha empezado, pero hacen falta más personas implicadas. Suspender el pago del alquiler en momentos de crisis, fijar precios por territorio, condiciones mínimas de habitabilidad, ayudas para reformar el piso viejo para ponerlo en alquiler. Los territorios donde se está desarrollando tienen magníficos resultados.
  7. Apoyar al comercio de cooperativas. Fomentar la economía social y solidaria por delante de las grandes corporaciones. Restar dinero a las grandes corporaciones les quita poder, consumir a las cooperativas, es participar de ellas y apoyar a nuestras vecinas y vecinos.
  8. Dejar de pagar los servicios básicos en grandes empresas y pasarse a cooperativas tipos Som Connexió (internet y telefonía), Som Energía (luz) o Coop57 (servicios financieros éticos). Si nos es posible, también podemos instalar diferentes sistemas de autoabastecimiento: placas solares en los edificios o viviendas, construcción de pozos y recogidas de agua de lluvia, u otros sistemas más sostenibles y ecológicos como: calefacción con pellets, un buen aislamiento en paredes y ventanas…
  9. Dejar los bancos que pertenecen al 1% y usar banca ética o pequeños bancos.
  10. Si podemos, pactar con la empresa la implantación de teletrabajo algunos días de la semana. Aprovechemos las consecuencias del coronavirus. El teletrabajo permite una mejor conciliación familiar, aporta autonomía, permite integrar personas con diversidad funcional y mejora la opinión del trabajador/a respecto a la empresa. Eso sí, debemos estar alerta para no perder otros derechos.
  11. Luchar por la Renta Básica Universal. Basta ya del discurso de la irresponsabilidad. Más irresponsables son los gobiernos que no nos protegen adecuadamente, o los bancos rescatados y no hubo problema en darles centenares de millones de euros.
  12. Luchar por la reducción de la jornada laboral. Está más que probado que no reduce la productividad, sino más bien al contrario. Permite distribución de trabajo para más personas y permite tener más tiempo libre, tiempo para los cuidados y los espacios de convivencia.
  13. Aplaudir a los sanitarios está bien, es bonito salir al balcón y mirar la cara de las vecinas y vecinos, pero el cambio que necesita la sanidad no es sólo el reconocimiento de las personas, necesita más personal, más recursos, mejorar las instalaciones y los materiales y recuperar los salarios. Luchar por una sanidad 100% universal y realmente pública en provisión, naturaleza y gestión: denunciar carencias en nuestras redes sociales, participar en los cortes, colgar pancartas en nuestros balcones, luchar por una sanidad para todas las personas o poner quejas por las listas de espera, cuando notamos que falta material o personal (no dejamos en mala posición a las trabajadoras, sino la gestión del servicio).
  14. Fomentar y mantener las redes de apoyo y cuidados comunitarios.
  15. No repetir el discurso de la incapacidad social que fomenta el control social con las fuerzas de seguridad y confiar más en las personas.
  16. Usar tecnología de código abierto (linux, Ubuntu, open office, libre office, jitsi, firefox, wikipedia, VLC, GIMP, Apache, Moodle) no sólo son gratuitos, ofrecen, además, más privacidad y encriptación, son sin ánimo de lucro y fomentan la cooperación ciudadana y la democracia participativa.

Poco a poco, si incorporamos un cambio o dos al mes, en un año, la balanza del poder cambiará de lado.COMENTARIO

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